Un Dios envidioso, gritó desde el cielo. Mas nadie notó su bramido, pues allí había dos truenos. Y el pueblo aulló victorioso, al son de la vieja melodía...
jueves, 21 de enero de 2010
Naftalina almidonada, no quieras desmenuzarme vivo el tiempo dice que existo y así existiré por siempre... aunque te muerdas por comerme a gritos